El pasado lunes Luz M., residente en Fuenlabrada (Madrid) acató la resolución del Juzgado número 6 de esa localidad y se ha visto obligada por orden judicial a entregar a su exmarido a la hija de ambos, una niña etíope adoptada, que ahora tiene cinco años, a pesar de que está denunciado por presuntos abusos sexuales.

El matrimonio decidió adoptar a la S., de nacionalidad etíope, en 2013. Sin embargo, dos años después, en 2015, Luz empezó a ver que la convivencia con su pareja no iba bien por lo que tomó la decisión de irse a casa de su madre llevándose con ella a la niña. El padre siguió viéndola aunque en un punto de encuentro y bajo visitas vigiladas, en base a una primera resolución judicial dictada en medidas provisionales.

La sentencia de divorcio fue certificada un año después, en marzo de 2017. En ella se establece que la patria potestad fuera compartida por ambos progenitores, “teniendo la custodia el padre y estableciéndose un sistema de visitas alternos de fines de semana y días entre semana”.

Luz M. ha mantenido durante todo este tiempo que su expareja abusaba sexualmente de la niña. Hace unos días, el 16 de julio, Luz decidió volver a poner una nueva denuncia ante la Policía Nacional. En el auto, con fecha del 26 de julio, se rechaza aplicar la medida cautelar que pedía la madre de la pequeña.

Luz decidió llevar a la niña a una psicóloga de la Asociación Aspasi, especializada en este tipo de casos, quien tras varias sesiones de trabajo ha acreditado que el relato de la pequeña hablando de “tocamientos” por parte de su padre es “creíble” y “verosímil”.

La madre no ha querido saltarse la decisión judicial, que podría traerle consecuencias como le ocurrió a Juana Rivas, condenada a cinco años de cárcel, y ha entregado a la niña.