Bolivia tiene en vigencia desde 2013 una ley que protege a las mujeres de todo tipo de violencia y que castiga el feminicidio con 30 años de prisión, la pena máxima de la legislación boliviana, pero la violencia contra las mujeres del país no ha dado tregua en 2018, en el que se han registrado más de un centenar de feminicidios.

 

Según datos oficiales citados por organismos internacionales y entidades defensoras de la igualdad de género, cada tres días ocurre un feminicidio en Bolivia. Los medios bolivianos han registrado al menos 108 feminicidios este año, mientras que las denuncias de violencia familiar registradas en el Ministerio Público entre enero y septiembre alcanzan los 18.576 casos.

Entre los que más han conmovido está el denunciado por la organización feminista Mujeres Creando, de una campesina de un municipio rural de La Paz que pasó medio año en la cárcel por haber asesinado a su esposo tras pillarle en plena violación de su hija de 14 años. Una juez determinó esta semana que la mujer, acusada de “asesinato por emoción violenta”, podrá defenderse en libertad.

Este 2018 causó indignación la violación grupal a una muchacha de 18 años que terminó en un hospital en terapia intensiva, ocurrida hace pocas semanas en la mayor ciudad del país, Santa Cruz. El caso sucedió a menos de un mes del anuncio del presidente boliviano, Evo Morales, sobre la creación de un “gabinete especial” para tratar asuntos de violencia contra la mujer y la niñez. Cuatro de los jóvenes acusados fueron detenidos preventivamente, mientras que un quinto es menor de edad.

ONU Mujeres en Bolivia recordó que un informe difundido en noviembre por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) muestra a Bolivia como el país de América del Sur con la prevalencia más alta de feminicidios seguido por Paraguay, “con tasas de 2,0 y 1,6 por cada 100.000 mujeres”, respectivamente.

Este fenómeno se acrecienta debido a los altos índices de impunidad, la naturalización de la violencia y la justificación de esta“, manifiesta ONU Mujeres.