A los 19 años de edad, Basma nunca se hubiera imaginado que tendría otra oportunidad para recibir una educación, después de haber abandonado la escuela cuando era más joven. Mientras sus hermanos y hermanas recibieron una educación, ella no sabía leer ni escribir, algo que la hacía sentirse insegura. No obstante, deseaba transformar su vida, y sabía que para lograrlo la educación la ayudaría.

Aunque la tasa de alfabetización de los adultos ha mejorado en los últimos años, todavía persisten algunas dificultades. El último censo de población que llevó a cabo la Agencia Central Egipcia para la Movilización Pública y las Estadísticas (2017) reveló que, de 18,4 millones de egipcios analfabetos, 10,6 millones eran mujeres.

La alfabetización puede dotar a las niñas y mujeres de la confianza necesaria en sí mismas y proporcionarles los medios para que participen y se comprometan cada vez más en la vida comunitaria, así como hacer que se les escuche. Con el objetivo de que las mujeres en Egipto, incluso aquellas que viven en regiones aisladas, tengan mejores condiciones de vida, la UNESCO ha puesto en marcha un proyecto de alfabetización gracias al Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación.

“Cuando vi hasta qué punto las personas podían transformarse y hasta qué punto la educación resultaba beneficiosa, quise ser como ellas y aprender igual que ellos”, afirmó Basma. Se matriculó en los cursos de alfabetización impartidos en la Gobernación de Giza en el marco del proyecto. Estos cursos proponían herramientas de aprendizaje y materiales innovadores basados en las TIC con miras a promover la alfabetización funcional.

Más allá de la lectoescritura, los cursos de alfabetización facilitaron la mejoría de la capacidad de acción de las mujeres jóvenes y sus competencias en aritmética. Durante las clases, también se abordaron temas, tales como los matrimonios precoces, la mutilación genital y la participación cívica, y las mujeres jóvenes recibieron el apoyo necesario para que inicien sus propias empresas. “Hoy en día, presto atención a mi educación”, explicó Basma. “Quiero estudiar más para alcanzar un nivel alto y luchar por las cosas que anhelo, incluso cuando resulta difícil alcanzarlas”.

Al participar en estos cursos, Basma mejoró su confianza en sí misma y sus competencias en comunicación. “Antes, no podía salir sola ya que ni siquiera sabía leer las señales. Ahora, ya no tengo miedo a hacerlo”, expresó. Ahora a Basma le gusta socializar. Ha creado un grupo en WhatsApp para comunicarse con otras mujeres jóvenes de su clase. Las corrige incluso cuando cometen errores ortográficos. Basma sueña con continuar su educación y con estudiar ciencias en la universidad.