Cada estado de Malasia está facultado constitucionalmente para promulgar leyes que rigen los delitos de los musulmanes contra los preceptos islámicos. El estado de Terengganu, como la mayoría de los estados en Malasia, ha prohibido las relaciones sexuales entre mujeres, o musahaqah.

Human Rights Watch pide a las autoridades malasias abandonar el caso contra dos mujeres por relaciones homosexuales antes de su ataque programado el 28 de agosto de 2018.

Un tribunal condenó a las dos mujeres el 12 de agosto por violar una ley estatal de la sharia que penaliza las relaciones sexuales entre mujeres y sentenció cada una a seis golpes de caña y una multa de 3.300 ringgit (800 dólares estadounidenses).

El gobierno de Malasia debe prohibir el castigo del azote, que constituye tortura según el derecho internacional de los derechos humanos. “El azote programado de dos mujeres es el último golpe para la comunidad LGBT de Malasia, que esperaba una mejor protección bajo el nuevo gobierno del país“, dijo Graeme Reid, director del programa de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) de Human Right Watch.

Este enjuiciamiento y castigo solo alimentará la reciente ola de homofobia y transfobia en Malasia“, reafimó Reid.

Los medios locales citaron al fiscal en el caso diciendo que esta será la primera vez que las mujeres han sido azotadas por relaciones homosexuales en el estado. La criminalización de las relaciones sexuales entre mujeres también viola las obligaciones de Malasia en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que Malasia ratificó en 1995.

El caso llega en un momento en que la posición del nuevo gobierno sobre los derechos de las personas LGBT en Malasia está bajo un intenso escrutinio.

El 8 de agosto, el ministro de asuntos religiosos ordenó la eliminación de retratos de activistas de derechos de personas transgénero y activistas de derechos LGBT en una exhibición de fotografías de malasios en el Festival de Georgetown, citando la política del gobierno de “no promover los derechos LGBT”.

El ministro del Departamento del Primer Ministro, Fuziah Salleh, defendió la acción diciendo que las personas LGBT no son deseadas como “modelos a seguir para sus hijos”. Un mufti o jurista islámico, de Penang, comparó el activismo LGBT con la lucha “por la libertad de los animales”.

El nuevo gobierno de Malasia debe resistir la discriminación y la brutalidad y fomentar una cultura de tolerancia e igualdad“, dijo Reid. “Como parte de ese esfuerzo, debería tratar de abolir todas las leyes contra la conducta del mismo sexo y poner fin a la práctica cruel del azote de una vez por todas“.