En el Día Europeo de la Igualdad Salarial, que se cumple hoy, 3 de noviembre, podemos constatar que las mujeres siguen ganando una media del 16,2% menos que los hombres en la Unión Europea ().

La Comisión Europea ha dado a conocer la brecha salarial en el conjunto de la UE, a través de Eurostat, que pone de manifiesto que desde el 3 de noviembre y hasta el final de año (queda un 16% del año laboral) las mujeres europeas trabajan gratis. En España la brecha es del 14,2%, triplicando las tasas de Italia, Rumanía y Luxemburgo, por lo que las trabajadoras de nuestro país trabajan gratis desde el 10 de noviembre hasta final de año.

Algunos de los factores que contribuyen a aumentar la brecha salarial, según la Comisión Europea, son:

• Los cargos de dirección y supervisión son abrumadoramente ocupados por los hombres. Dentro de cada sector los hombres son, a menudo, más promocionados que las mujeres, y mejor pagados como consecuencia de ello. Esta tendencia tiene su mayor reflejo en el nivel más alto, entre los CEO sólo el 6,3% son mujeres.

• Las mujeres se hacen cargo de las tareas no pagadas, como el doméstico y el cuidado de niños o familiares en mayor escala que los hombres. Los hombres utilizan un promedio de 9 horas por semana en cuidados no remunerados y actividades domésticas, mientras que las mujeres trabajadoras dedican 22 horas semanales, casi 4 horas todos los días. En el mercado laboral esto se refleja en el hecho de que más de 1 de cada 3 mujeres reduce su salario por trabajar a tiempo parcial, mientras que solo 1 de cada 10 hombres hace lo mismo.

• Las mujeres tienden a permanecer más tiempo fuera del mercado laboral que los hombres. Estas interrupciones de carrera no solo influyen en el pago por hora, sino que también repercute en las ganancias y pensiones futuras.

• Segregación en la educación y en el mercado laboral; esto significa que, en algunos sectores y ocupaciones, las mujeres tienden a estar excesivamente representadas, mientras que en otros están sobrerrepresentados. En algunos países, las ocupaciones dominadas predominantemente por mujeres, como la docencia o el comercio, ofrecen más bajos que las ocupaciones predominantemente realizadas por los hombres, incluso cuando se necesita el mismo nivel de experiencia y educación (formación).

La discriminación salarial, aunque ilegal, sigue contribuyendo a la brecha salarial de género.