Quienes mantengan una estrecha relación con el cine casi con toda seguridad habrán disfrutado en algún momento de su vida de la película que traigo hoy, una joya de la filmografía de Audrey Hepburn que suele quedar eclipsada por títulos más conocidos como Desayuno con diamanteso My fair ladyy que, sin embargo, me parece uno de sus mejores trabajos.

Estoy hablando ni más ni menos que de Sola en la oscuridad, una película de 1967 dirigida por Terence Young. Ojo, aclaro la fecha por si la confundís con una de 2013 de título (Atrapada en la oscuridad) y argumento sospechosamente parecidos. Esta última igual está bien para una tarde tonta de sábado pero no le llega a la primera ni a la suela de los zapatos.

La historia de la que hablamos hoy, basada en una obra de teatro de Frederick Knott, nos presenta a Sam, un fotógrafo neoyorquino que conoce a una misteriosa modelo en un avión. La chica, sorpresas te da la vida, resulta ser una delincuente que consigue darle el cambiazo a Sam y hacer que termine llevándose consigo una muñeca llena de droga. Cuando más tarde una banda de criminales, liderados por el peligroso Harry Rote, intente a toda costa recuperar la mercancía, se toparán con Suzy, la esposa de Sam. La mujer, ciega tras un accidente, se verá envuelta en una pesadilla de la que luchará por salir con la ayuda de su vecina Gloria.

El argumento ya de por sí promete tensión y lo cierto es que la puesta en escena logra generarla porque sigue en muchos momentos la estela del cine de Hitchcock. La atmósfera de suspense que reina durante toda la película se basa principalmente en que el espectador es conocedor de los peligros mucho antes que la propia protagonista y eso siempre genera una angustia vital y un mal cuerpo que ya la quisieran para sí muchas películas autodenominadas “de terror”. La música de Henry Mancini es otro de los puntos fuertes de Sola en la oscuridad y ayuda a mantener ese ambiente inquieto en cada momento.

Del trabajo interpretativo no se puede decir una mala palabra. De los dos personajes que acompañan al cabecilla Harry Rote cabe destacar el trabajo de Richard Crenna (conocido principalmente por su participación en Rambo) que ejerce aquí el papel de matón que se apiada de la víctima y que, como se deja entrever en ocasiones, llega a sentir algo por ella.

Alan Arkin, encargado de dar vida a Rote, consigue su firme propósito de que todo el mundo le odie al final de la película. Encarna a la perfección al típico psicópata que no duda en llegar hasta los extremos para llevar a buen puerto sus planes. Además, su estilismo rematado con unas gafas de sol redondas contribuye a avivar la llama de la aversión en el espectador. Por si os estáis preguntando en qué otro sitio lo habéis visto, que sepáis que es el abuelo macarra de Pequeña Miss Sunshine(recordadme que hablemos de esta joyita en el futuro).

Completa el trío de delincuentes el actor Jack Weston, quien protagoniza el dato curioso ya que ya había compartido escena con Hepburn dos años antes en Desayuno con diamantesinterpretando al dependiente de Tiffany’s.

Pero si alguien sobresale por encima del resto, esa es la maravillosa Audrey Hepburn. La actriz preparó muy a conciencia su papel y fue capaz de alejarse completamente del registro más amable al que tenía acostumbrado al público. Tuvo una profesora que le enseñó a clavar hasta el más mínimo detalle para parecer que estuviera realmente ciega y ella consiguió eso y mucho más. Más allá de las miradas al infinito o el andar a tientas, consigue transmitir el instinto de protección y el sobresalto ante el ambiente amenazador que se intuye en cada fotograma. Todo este esfuerzo se vio recompensado con la quinta nominación al Oscar de Audrey.

Sola en la oscuridades en definitiva un claro ejemplo de cómo el protagonismo de una historia puede girar en torno a una mujer fuerte y con personalidad propia, que escape de su típico rol de simple objeto decorativo del protagonista masculino, sin que la expectación decaiga en ningún momento. Si los años 60 fueron capaces de ello, estoy segura de que el cine aún nos depara muchas más alegrías.